
Que las nuevas tecnologías ayudan a difundir cosas buenas y cosas malas es algo que sabemos ya muchos y por las que hay que tener mucho cuidado. La última, buena o mala, según se vea y según la propia persona, ha sido a través de Twitter quien, un universitario israelí, ha abierto una web donde se pueden enviar oraciones que irán directamente, según dice, al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén donde llegarán hasta Dios. Según Alon Nir, el fundador de la web, “Cojo las oraciones, las imprimo y conduzco a Jerusalén para ponerlas en el Muro”.
Espera conseguir que su iniciativa sea la más popular de la red y recibir miles de oraciones en forma de tweets que sólo pueden tener 140 caracteres.



